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16 de enero de 2011

Belén

No es el nombre de la protagonista de la imagen.  Belén, es la ciudad donde fue tomada la fotografía en Octubre de 2009. Acababa de comer y me dirigía a los baños del restaurante cuando me fijé en ella. Estaba de pie, junto a la puerta de entrada de los aseos, inmóvil.

Esa mañana yo había cruzado el muro que separa la zona israelí de la palestina, para entrar en Belén. Uno no se imagina lo que va a encontrar al otro lado de una frontera a todas luces indeseable. Y el recuerdo que tengo es el de una población marginada en un territorio pobre.

Sólo dos horas antes había visitado otro muro al otro lado de la frontera, en este caso un muro de plegarias, el sitio más sagrado del judaísmo y último vestigio del templo de Jerusalén, el Muro de las Lamentaciones.

Nunca me han gustado las fronteras ni los cotos que el hombre ha delimitado sin sentido alguno, movido por su afán de territorialidad.

Con mi incipiente inglés, le pregunté si podía hacerle una fotografía. Ella se mostró incrédula, sorprendida de mi petición pues no se consideraba merecedora del protagonismo que deseaba otorgarle. A pesar de sus dudas, accedió. Realicé cuatro tomas, aunque las dos primeras resultaron infructuosas, ya que ella cubrió su rostro con ambas manos mientras se reía nerviosa.

Un simple Thank you fue mi despedida de ella.

Dedicado a todos los pueblos oprimidos que luchan por su libertad.

6 de enero de 2011

El Pin

Hay personas que, sin conocerlas, te resultan entrañables. Es el caso de “el Pin”, apodo cariñoso del protagonista de nuestra entrada en el blog.
Persona sencilla, agricultor y vecino de Carabaña (Madrid). No tengo más información sobre él, ni falta que me hace.

Cuando alguien traspasa la frontera de la popularidad en el entorno en el que se relaciona, pasa a convertirse en personaje. Y personaje querido por todos.

Tipo sencillo donde los haya, su lento caminar parece no tener rumbo, deambulando gacho su menudez por las calles del pueblo. Un hola por saludo es el único intercambio de palabras que nos concedemos cuando nos cruzamos.

Aquí le vemos sentado en el pilón de la plaza, con su humilde mirada ausente, no queriendo ser protagonista de la instantánea.

Desde su peculiar mirador, otea los acontecimientos que transcurren a su alrededor, sin inmiscuirse en ellos, ajeno a cualquier ademán que le distraiga. Es 13 de Septiembre, fiesta mayor de la localidad. Pin se ha vestido con sus mejores galas para tal evento. Es la tradición y él es un hombre de costumbres. Así le enseñaron y así transcurre su vida.

18 de diciembre de 2010

Que la suerte te acompañe



¡Eh, hazme una foto! Andaba yo ayer por la Puerta del Sol y alrededores cuando a mi espalda escuché una voz que me hablaba. Es relativamente frecuente que la gente te pida que la fotografíes cuando ven que portas una cámara grande, asociándote quizás a un reportero gráfico y en mi pensamiento siempre se cierne la misma duda...¿para qué narices desearán posar para tí si ni siquiera te preguntan si eres de un medio gráfico y no verán nunca esa foto?.

Me gusta fotografiar la navidad y el centro de Madrid es un escenario idóneo para ello, a pesar del incoveniente que supone que muchos pensamos lo mismo y nos congregamos tal multitud de personas que sería necesario un agente regulador del tráfico peatonal.

¡Oye, que me hagas una foto!La segunda vez que oí esa voz, me volví y ví que provenía de una lotera de las que se asientan en el kilómetro cero. Normalmente ellas rehuyen cualquier objetivo que las apunten, cosa lógica si pensamos que son un atractivo más para los turistas, como el oso y el madroño, o la Puerta de Alcalá. Pero ella quería una foto. Y cumplí un doble deseo, el suyo y el mío, realizando un retrato que complementaba a la perfección el reportaje navideño que estaba realizando.

Con cierta dificultad pude hacerle este retrato, toda vez que consiguimos parar el tráfico viandante entre ella y yo, el tiempo necesario para encuadrar y disparar con el 50 mm. que llevaba en mi cámara y que me obligo a echarme dos pasos atrás con el fin de coger suficiente distancia.

María Jiménez, vecina de Pan Bendito, barrio obrero del suroeste de Madrid. Me dió su nombre y dirección para que le enviara la foto, comprometiéndome a ello. De vuelta a casa imaginaba a María contemplado la imagen encima del aparador del salón, una de las pocas fotografías que sobre ella tendría.

María...que la suerte te acompañe.