23 de febrero de 2015

Las mejores fotos de 2014. Parte I

Un año más he seleccionado las que considero las mejores fotografías que he realizado en 2014.

Fotográficamente hablando ha sido un año muy intenso y gratificante y estoy satisfecho con los resultados obtenidos.

En 2014 he realizado exposiciones individuales (Tielmes) y colectivas (Ayuntamiento de Madrid, Valencia, centro cultural Galileo y San Sebastián de los Reyes), he realizado reportajes en las Fallas de Valencia, he compartido muy buenos momentos y piso en Ciudad Rodrigo con el gran Rudy, he conocido a personas que aman la fotografía, compartiendo experiencias con ellos y he tenido la oportunidad de entablar interesantes conversaciones con maestros de la talla de Cristina García Rodero y César Lucas.

No me olvido de las personas que han confiado en mí para materializar en fotos sus eventos sociales más especiales y haber cubierto con mi mayor entusiasmo aquellos encargos que me han encomendado. ¡Pero si hasta una de mis fotos ha sido positivada en un tamaño tan espectacular como son 9 m2!  

También tuve un percance con un toro en los encierros de Sanse que aunque me tuvo dos meses con fuertes dolores en el pecho, no tuvo consecuencias mayores.

Desde hoy y con una periodicidad semanal, iré subiendo al blog distintas entregas fotográficas.

Sólo deseo, en este 2015, seguir disfrutando tanto de la Fotografía como hasta ahora lo vengo haciendo, que mis imágenes sean de vuestro agrado y haya sabido transmitir con ellas algún sentimiento que sea percibido por vosotros.

Desfile del orgullo gay. Madrid. 5 Julio 2014

Una joven durante el Carnaval del toro de Ciudad Rodrigo (Salamanca). 1 Marzo 2014

Procesión de los Niños Justo y Pastor, patronos de la localidad madrileña de Tielmes. 5 Agosto 2014

El rejoneador Mario Pérez Langa en Velilla de San Antonio (Madrid) 27 Septiembre 2014

Merche. 20 Septiembre 2014

Una joven espera la llegada del hoy proclamado Rey de España Felipe VI en el Palacio Real de Madrid. 19 Junio 2014

Carabaña (Madrid) el día de su patrón. 14 Septiembre 2014

Representación de la Pasión de Jesús. Morata de Tajuña (Madrid) 16 Abril 2014

Una larga cambiada del maestro Padilla en Torrejón de Ardoz (Madrid). 24 Junio 2014

Nuria, Dama Juvenil de las Fiestas patronales de Perales de Tajuña (Madrid). 23 Agosto 2014

Puerta del Sol. 29 Diciembre 2014

Gran Vía. Madrid. 22 Mayo 2014

Espectáculo de fuegos artificiales de pirotecnia Vulcano en el Retiro de Madrid. 6 Mayo 2014

Concierto en las fiestas de San Isidro. Madrid. 14 Mayo 2014

Una joven asistente al pregón del orgullo gay. Plaza de Chueca, Madrid. 14 Julio 2014

Encierro de San Sebastián de los Reyes (Madrid) 31 Agosto 2014

Esperando el comienzo de la novillada. Carabaña (Madrid) 15 Septiembre 2014

Puerta del Sol, Madrid. 25 Septiembre 2014

Espectadores de la novillada. Carnaval del toro de Ciudad Rodrigo.(Salamanca) 2 Marzo 2014

Manifestación 22-M. Marchas por la Dignidad. Madrid  22 Marzo 2014

Carabaña (Madrid) 28 Agosto 2014

Julián Gómez  Carpio salta a un toro durante el Concurso Goyesco de recortadores celebrado en Las Ventas. Madrid. 2 Mayo 2014

Madrid. 9 Octubre 2014

Asistente al desfile del orgullo gay,. Madrid. 5 Julio 2014

Pradera de San Isidro en el día de su patrón. Madrid. 15 Mayo 2014

20 de febrero de 2015

La niña afgana de Steve McCurry editada

¿Cómo se vería el famoso retrato de la niña afgana de Steve McCurry si lo alteramos en un proceso de edición para embellecerlo?
Existe un amplio debate acerca de los límites de la edición fotográfica (no me gusta llamarlo retoque pues considero que esa acepción lleva implícita un significado despectivo)
No es un debate nuevo ni surge con la aparición de la fotografía digital, dado que con la fotografía química igualmente se alteraba en el laboratorio la imagen con el fin de hacer más atractiva la fotografía o de alterar la misma suprimiendo o añadiendo elementos en la imagen.
La actual edición por zonas tiene su equivalente en la fotografía química, en el uso que se hacía de las máscaras para dar un tiempo de exposición distinto a diferentes zonas de la imagen a la hora de positivarla, de forma que las subexponíamos o sobreexponíamos en base a nuestro criterio personal, hecho que los puristas no aceptaban.
Algunos fotógrafos de la era pre-digital también consideraban que el simple hecho de recomponer la composición de una imagen captada en un negativo de haluros de plata, era una manipulación inaceptable.
Bien es cierto que el desarrollo tecnológico de la fotografía digital ha facilitado las técnicas de edición y ha provocado en muchos casos una edición excesiva que poco o nada tiene que ver con la imagen que vio nuestra retina en la captura. 
Pero no se puede medir toda obra por el mismo rasero, dado que una fotografía considerada “artística” tiene todo el derecho, y yo diría que la obligación, de utilizar aquellas herramientas digitales que el autor considere para expresar en su obra el mensaje que quiere transmitir.

No olvidemos que una imagen debe intentar transmitir algún sentimiento y si el espectador posicionado ante ella se queda indiferente, esa fotografía, en mi opinión, no es buena.
Al contrario, un fotógrafo documental o fotoperiodista tiene que ceñirse a la realidad de la escena que existía cuando apretó el obturador de su cámara y bajo ningún concepto debería alterar ningún elemento de su toma ni realizar una edición que no se corresponda con la luminosidad, contraste o color real de la escena.
Esta misma semana hemos tenido noticia de dos hechos relacionados son el asunto en cuestión. El primero de ellos es la descalificación por parte del certamen mundial de fotoperiodismo más prestigioso, World Press Photo, del 20% de las fotografías finalistas, debido a un exceso en la edición que realizaron. Ya el año pasado, el jurado de este certamen tomó cartas en esta materia tras una amplia polémica sobre la concesión del primer premio a una imagen que muchos consideraron que tenía un exceso de edición no tolerable.
El segundo caso es la filtración involuntaria de una foto de la modelo Cindy Crawford, tomada en 2013, en lencería y sin Photoshop, la cual se convirtió rápidamente en viral. Esta imagen no se debía haber publicado sin editar, pero nadie sabe cómo, se filtró en bruto y avivó la polémica acerca del límite que debe ponerse a la edición digital.
Y ahora, dicho esto, me ha parecido interesante realizar tomarme una licencia con el que es, sin duda, el retrato fotográfico más famoso de la historia … ¿Cómo se vería la niña afgana de Steve McCurry si lo alteramos en un proceso de edición para embellecerlo?
Quiero manifestar mi más absoluto respeto por la imagen del Steve McCurry, del que considero, el mayor exponente contemporáneo de la fotografía y sin duda, mi autor favorito.
He intentado sólo realizar un ejercicio visual con el fin de mostrar el resultado de aplicar técnicas habituales de edición digital en un fotografía analógica, tomada en 1984, con Kodachrome 64 y una Nikon FM2, en el campo de refugiados de Nasir Bagh, durante la guerra de Afganistán.
Y éste es el resultado.
© Steve McCurry. Foto original (a la izquierda)
Ejercicio de Edición digital realizado por Raúl Barbero (a la derecha)


© Steve McCurry. Imagen original (a la izquierda).  Edición digital de la imagen por Raúl Barbero (a la derecha)


19 de enero de 2015

Luminarias de San Bartolomé de Pinares (Avila)

El pasado 16 de Enero se dieron cita en San Bartolomé de Pinares alrededor de 120 caballos con sus correspondientes jinetes. Es la fiesta de San Antonio Abad y van a celebrar un ritual cuyos orígenes se remontan a la Edad Media.

Lo primero que sorprende a uno cuando llega a esta pequeña localidad abulense es la gran cantidad de fotógrafos y medios de comunicación que atrae esta tradición, pudiendo calcular que nos encontrábamos allí dos fotógrafos por cada caballo, incluyendo reporteros venidos de país del sol naciente.

Es invierno y hace frío, mucho frío, pero tras el encendido de varias hogueras con pacas de retama, cuyo acopio han realizado los vecinos de la localidad con el fin de cumplir un año más el ritual de purificación de sus caballos y algún que otro burro, y cogiendo posiciones al lado de una de ellas, la sensación térmica cambia drásticamente.

El cura se encarga de bendecir a los caballos congregados en la plaza del ayuntamiento. Se acercan las nueve de la noche y los équidos procesionan por dos vías paralelas, junto a los fuegos. La impaciencia por el comienzo de la fiesta de apacigua con un buen trago de limonada que generosamente nos ofrecen, a la par que nos aconsejan mucho cuidado en la posición que adoptamos junto a la hoguera, con el fin de evitar ser arrollados por algún caballo cegado por el humo a la salida del fuego.

Humo, mucho humo, pero que mucho. Un humo que impregna piel, cabellos, ropa y equipo fotográfico, que a día de hoy continua en la mochila y mi cámara, como queriéndome revivir aquellos momentos.

El reloj marca las 22 horas y el rito comienza. Una tras otro, los caballos saltan las hogueras caminando sobre la ardiente retama, cuyas pequeñas brasas, hacen saltar cientos de pavesas que vuelan sin control, obligándonos a taparnos la cara y sacudir nuestra ropa al haber afincado las pavesas en ella.

Nuestra cámara intenta captar las espectaculares imágenes que nuestra retina aprecia, mientras que el humo se encarga de purificar a los caballos y ahuyentar a los malos espíritus.
  
Tras un buen rato permaneciendo en la hoguera elegida, es momento de cambiar de fuego y me dirijo a la última de la calle, la más grande quizás. Me ubico en una posición elevada subiéndome a las enormes pacas de retama, y una vez cogida la estabilidad necesaria, apunto y disparo intentando captar el espíritu de esta centenaria tradición.

Aquí comparto lugar con buenos fotógrafos y buena gente, lo cual es siempre de agradecer.


El reloj marca las 23 horas y el festejo toca a su fin. Es hora de aprovechar las brasas para que las parrillas acojan chuletas, chorizos y morcilla. Nosotros ponemos términos a esta jornada y ponemos rumbo a Madrid, con la ilusión de ver descargar nuestra tarjeta CF y visualizar esas imágenes que tanto nos han impactado. Y digo yo…. pues habrá que repetir el año que viene, ¿no?