4 de febrero de 2021

Las mejores fotos de 2020. Serie II: Relaciones humanas

 

Varias personas contemplan el estanque del parque del Retiro desde el monumento a Alfonso XII. Madrid. 25 Junio 2020


Una pareja en el andén del metro de Usera (chinatown madrileño), durante la celebración del año nuevo chino. Madrid.14 Febrero 2020

Una mujer camina por el centro de Madrid durante el ocaso. 30 Junio 2020

Una pareja protegida con mascarillas para prevenir el contagio por coronavirus, conversa en la plaza de Santa Ana de Madrid. 18 Junio 2020

Dos jóvenes descansan junto al Museo del Prado de Madrid. 21 Julio 2020

El beso. Madrid. 14 Febrero 2020

Un joven camina en el barrio de Chueca de Madrid. 30 Junio 2020

Abrazo con mascarilla en la Puerta de Sol de Madrid. 8 Junio 2020

Una pareja pasea por la Gran Vía de Madrid. 23 Junio 2020

Revuelta. Madrid. 30 Junio 2020

Abrazo en el Palacio Real de Madrid. 11 Junio 2020

Tras el cristal. Madrid. 17 Junio 2020

Pareja junto a la marquesina de la Puerta del Sol de Madrid, insólitamente vacía y sin turistas como consecuencia de la pandemia. 18 Junio 2020

Abrazo en la Puerta de Alcalá de Madrid. 25 Junio 2020

Beso más allá de la Luna. Madrid. 25 Octubre 2020

Miradas de pareja. Calle Carretas, Madrid. 17 Junio 2020

Un vendedor ambulante de melones ofrece su mercancía a una mujer. Morata de Tajuña, Madrid. 20 Agosto 2020

Una pareja de novios camina abrazada por los soportales de la Plaza Mayor de Madrid. 9 Junio 2020



















2 de febrero de 2021

La Endiablada de Almonacid del Marquesado de 2019

 Almonacid del Marquesado es una pequeña población de la región de Castilla en España que mantiene una tradición singular desde tiempo inmemorial.

Conocida como “La Endiablada”,  el 3 de febrero es el día grande de la festividad, en honor a San Blas. Los vecinos del pueblo vestidos con trajes de llamativos colores,  mitra episcopal, tres cencerros de gran tamaño y porra, recorren las calles danzando y saltando, dando carreras a gran velocidad delante del santo profiriendo vítores con gran entusiasmo.

El rito comienza a primera hora de la mañana, es invierno y hace frío. Tras recorrer los diablos, dispuestos en filas, las calles del pueblo haciendo sonar con gran estruendo los grandes cencerros que llevan en su espalda.

Tras un descanso de una hora, a las 12 h. a.m. se reúnen en la plaza de pueblo, la cual rodean, para ver bailar a las mujeres, con unas danzas de paloteo, cintas de colores, al son de la música de dulzainas y tamboriles.

A continuación diablos y danzantas con sus trajes regionales se dirigen a la iglesia, para acompañar a su patrón, San Blas, en procesión. Es entonces cuando se desata la locura entre los diablos, los cuales, se encaminan en círculo, saltando hacia el santo patrón, con gesto  endiablado y mirada ida, confiriéndole ¡vivas!. Niños y mayores participan de este rito cuyo origen es incierto, y aunque está documentado desde el siglo XVII, la tradición oral lo sitúa en época romana.

Sea cual sea el origen de este rito, se celebra actualmente con gran devoción, y es una de las tradiciones más antiguas de España.

A las 14,00 h., ya de vuelta la imagen de San Blas a la iglesia, los diablos, danzantes y visitantes se retiran para comer.

La fiesta continúa a las seis de la tarde, donde los diablos salen de su sede para dirigirse al cementerio. El Sol va cayendo por el horizonte. Allí los diablos –este año 136- honrarán unos minutos a sus seres queridos, delante de sus tumbas.

Tras ello regresan al pueblo, se concentran en la plaza donde vuelven a hacer sonar sus cencerros y se van a descansar de nuevo.

El rito termina cuando a las ocho y media de la noche, recorren de nuevo las calles de la localidad haciendo sonar sus grandes cencerros para finalizar su recorrido en la plaza. Allí, van a buscar a Aniceto Rodríguez, diablo mayor de 83 años, el cual situado en el centro de la plaza ve como sus hermanos diablos bailan alrededor de la plaza en círculo, hasta que éstos se dirigen a él, le rodean y hacen sonar sus cencerros. Es el diablo mayor quien intentará hacerles callar elevando su porra y haciendo círculos con la misma.

Es entonces cuando los diablos dan dando vivas a San Blas, la Endiablada, la Candelaria, y a los forasteros.

Un año más, el rito ha finalizado y la devoción de los diablos hacia su patrón ha configurado una fiesta ancestral llena de colorido, estruendo, música y danzas.